Que a fuerza de no querer estar, me fui casi sin mover los pies. Ahora me miro y veo que no compensa tanto esfuerzo puesto en nada. Las ganas se esfuman a la velocidad con la que parpadeo y de tanto ir y venir no sé ni en dónde estoy. Quizás esto importaba antes, las cosas cambian y algunas veces 360º se quedan en poco. La verdad es que me da igual cuántas veces gire el mundo, cuántas vueltas quiera darle a todo, sé cuál es la única cosa que no cambiará, y tú no podrás decir lo mismo.
Es como querer llegar al horizonte, imposible y cansado.
